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sábado, 24 de enero de 2015

Piletas para tortugas terrestres

En dias calurosos de verano toda mascota a nuestro cargo debe tener libre acceso a agua fresca, limpia y abundante durante todo el dia. La misma debe cambiarse diariamente.

Las tortugas tienen distintas personalidades, no todas son iguales. A algunas le gusta poder meter todo el cuerpo en el agua y estar alli chapoteando un rato, y a otras ésto simplemente no les atrae, bastandoles tener un bebedero para sumergir la cabeza, tomar y nada mas.

Una vez que descubramos que tipo de tortuga tenemos podremos cubrir mejor sus necesidades. Qué como sabemos que tipo de tortuga tenemos? Bueno para ello se requiere pasar tiempo con ella, asi como con las personas.

Para esas tortugas que gustan de remojarse un buen rato en el agua, y para completar la imagen solo les faltaria el flota flota ;) , les sugiero comprar una base de plastico o plato para macetas. Estas se consiguen en los viveros o donde se venden flores. Las que mejor se adaptan al uso que le vamos a dar son las que son chatas por dentro y por fuera, sin pies ni elevaciones. Los hay redondos, cuadrados, rectangulares; la forma se eligira segun el espacio a colocarse, pero siempre mejor de plastico, los de fibrocemento se mojan por fuera haciendo aureolas en el piso y son muy pesados al momento de la limpieza. Tambien es importante que sean de un color claro, asi el sol no la calienta elevando la temperatura del agua en consecuencia. De todas maneras deben estar en la sombra, pero no esta de mas. Hay distintos tamaños tambien para el cual tendremos en cuenta que no solo la tortuga pueda entrar sino que se pueda mover dentro, y si hay mas de una tortuga que lo va a usar. Por ultimo, que no sea muy profundo y represente un peligro de vida.

Bueno espero les haya servido ésta hoja de consejos y los dejo con una foto de Pepina disfrutando de su piletita.


Pepina tomando sol en su bebedero . pileta

martes, 16 de julio de 2013

Conozcamos mas de nuestra Tortuga del Chaco

Se adapta perfectamente a las condiciones de vida en las zonas secas del Chaco, lo cual está reflejado en todo su cuerpo:

Su color es relativamente claro, lo que la protege de sobrecalentarse por la fuerte radiación del sol.

Sus patas son gruesas y de grandes escamas, que la hacen capaz de cavar sus escondites subterráneos entre los sistemas radiculares de los árboles. Para esta tarea la ayuda su caparazón, que es muy poco curvado y menos alto en comparación con otras tortugas terrestres.
En estos refugios perdura durante los tiempos desfavorables, que pueden ser los periodos de calor y sequía, durante el verano, pero también el frío del invierno, que la tortuga pasa mayormente durmiendo.

En el bosque seco, una lluvia es un evento muy apreciado para todos los animales, pues supone refrescamiento, pero es más importante aun para los predominantemente vegetarianos, como las tortugas, por las hierbas y hojas frescas.

En una caverna, cavada por las mismas tortugas, ellas ponen generalmente dos huevos blancos, los que son incubados gracias al calor del suelo. Dado que el cuidado materno se restringe únicamente a la búsqueda del lugar para el nido, lo realiza con mucho cuidado. Después de permanecer aproximadamente un año bajo el suelo, generalmente después de una copiosa lluvia que ablanda el suelo, los huevos eclosionan para permitir la salida de las pequeñas tortugas.

La duración de la incubación no está definida, ya que depende en gran parte de las condiciones meteorológicas. En la mayoría de los casos, las dos crías salen el nido después de diferentes precipitaciones, como estrategia para aumentar la probabilidad de supervivencia de la especie. En caso de que la salida suceda en un periodo de sequía y la tortuga recién nacida no encuentre condiciones adecuadas, que resultan en su muerte, posiblemente la otra encuentre mejores circunstancias.


fuente: Paraguay salvaje.


viernes, 22 de octubre de 2010

En solidaridad con las tortugas marinas



Una imagen de una tortuga atrapada entre unas redes en el Mediterráneo, obra del fotógrafo catalán Jordi Chias, ha obtenido el premio Veolia de fotografía de naturaleza en la categoría One Earth (equivalente a fotos de denuncia). En la impactante instantánea, captada a unas 30 millas de la costa de Barcelona, en dirección a Mallorca, se aprecia cómo una tortuga boba o Caretta caretta intenta nadar completamente rodeada por los hilos de una red abandonada. El animal, explica el autor a este diario, había sobrevivido porque podía sacar la cabeza para respirar.

Sentí como si me miraban en busca de ayuda, ya que trató de morder a través de la red.

Jordi la libero, permitiendo una segunda oportunidad a un individuo. Teniendo en cuenta que todas las especies de tortugas marinas estan en peligro de extincion, todas necesitan toda la tuya que puedan conseguir.

Los premios Veolia, convocados por la BBC y el Museo de Historia Natural de Londres, son los más prestigiosos del mundo en el ámbito de la fotografía naturalista.


Los Oscar de la naturaleza

Chias (Barcelona, 1973) es un fotógrafo freelance especializado en deportes de aventura y foto submarina. "Salí a navegar con la intención de observar delfines o pájaros, pero me encontré con la tortuga relata: "Estos animales suelen acercarse a las redes pensando que se trata de medusas. Y se lían irremediablemente". Como ya había hecho en años precedentes, Chias envió el resultado a los premios Veolia, "los Oscar de fotografía de naturaleza", para que compitiera con las otras 50.000 fotos recibidas.

jueves, 6 de mayo de 2010

¿Es o no es una mascota?

Los expertos del bioparque Temaiken nos cuentan qué animales conviene tener en casa y cuáles no. Por qué "manso" no es necesariamente sinónimo de doméstico. Tráfico y especies en peligro.

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre pero, ¿qué es lo que lo hace ser nuestra mejor compañía? Los gatos, los perros, son animales que están muy habituados a convivir con los seres humanos, al punto tal que, luego de miles de años, sus características genéticas se van modificando poco a poco para su propio beneficio. Éstos, como el caballo, la oveja, el cerdo o el canario son animales domésticos y se caracterizan por las conductas y modificaciones genéticas son transmitidas a su descendencia. Por ejemplo, la vaca con sus grandes mamas produce leche para más de un ternero y favorece la producción láctea o todas las razas de perros, uno de los primeros animales domesticados, que ayudan al hombre en el manejo de las ovejas, la caza, la defensa o, incluso, lo alegran con su compañía.

Existen otros que no están domesticados, sino que son animales mansos. Amansar significa lograr que un animal silvestre disminuya su tendencia a escapar y a agredir al hombre. La diferencia con la domesticación radica en que el amansamiento ocurre a nivel del individuo y en relación con su experiencia de vida, sin transmitir esas conductas a las generaciones futuras.

Actualmente, ingresaron como animales de compañía las llamadas “mascotas no tradicionales”, nacidas y criadas en cautiverio y que están en proceso de domesticación. Por ejemplo, algunas aves como calafates, diamantes o cotorritas australianas; reptiles como pitones bola o culebra del maizal; y peces como los lebistes, escalares, betas, etc. En este tipo de mascotas el hombre produjo modificaciones genéticas que originaron, entre otros cambios, colores distintos a los naturales de la especie. Además, esto hace que resulte imposible reinsertarlos en su ambiente original, ya que serían rápidamente predados o morirían de hambre.

Por eso, aquellas personas que poseen mascotas no tradicionales requieren de un amplio conocimiento previo para adoptarlas. Entre otras cosas, se debe prestar atención a los accesorios necesarios para la crianza, la generación de un ambiente propicio y el tipo de alimentación requerida para su completo bienestar.

Por otro lado, se encuentran los animales silvestres, aquellos que no pueden ni deben ser considerados mascotas, ya que las condiciones de vida que les podemos brindar en nuestras casas no son las indicadas u óptimas para su desarrollo adecuado. Es así que erróneamente se cree que las tortugas de tierra son mascotas, asociado a su comportamiento no agresivo. Pero, lamentablemente, los resultados de tener estos animales como mascotas no son buenos: muchos de ellos terminan muriendo pisadas por autos, mordidas por perros, heridas por cortadoras de césped. En el mejor de los casos, llegan a vivir diez años en cautiverio cuando, de otra manera, podrían haber vivido al menos cuarenta, lo cual generó que hoy las tortugas se encuentren en serio riesgo de extinción.

Muchos reptiles, mamíferos, aves y arácnidos son capturados para ingresar a este mercado ilegal de mascotas. Son muy pocos los ejemplares que llegan finalmente a ser comercializados, ya que mueren en el camino.

La Argentina prohíbe el comercio de las especies silvestres para ser utilizadas como mascotas. Debemos ser nosotros los que a través del conocimiento y la educación demos a conocer esta problemática y no fomentemos este comercio ilegal adquiriendo estos animales como mascotas. De esta manera podremos contribuir con la conservación de las especies.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Percepción sensorial de las tortugas

Los quelonios, como gran parte de los reptiles, poseen una avanzada percepción sensorial bien definida por sus cinco sentidos centralizados en un reducido y primitivo cerebro, el cual no ha requerido apenas evolución en los últimos doscientos cincuenta millones de años.


VISIÓN
  • Las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) tienen una vista bastante aceptable, pero precaria en comparación con la de otros reptiles, limitándose a la percepción de objetos en movimiento y a la distinción de tonalidades en su entorno con respetable precisión. La retina de los ojos de las tortugas (Al igual que la de todos los reptiles), no poseen Conos (células sensoriales de color, esta región ocular está poblada únicamente con Bastones, células sensoriales de luminosidad), por ello, perciben una longitud de onda incapaz de determinar coloración alguna. Tan solo son sensibles a una amplia gama de tonalidades de luz, pero se estima que nunca por debajo de las 0,8 luminias.

  • otras especies: La córnea ocular de las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacuáticas) solo obtienen el enfoque adecuado en un elemento denso como lo es el agua; obteniendo en ella una percepción bidimensional de objetos en movimiento de aceptable nitidez, la suficiente como para advertir la presencia de sus presas y depredadores.
    En la superficie, la escasa densidad del aire distorsiona notablemente su visión, la cual se asemeja en cierto modo a la de un miope avanzado, por lo que dependen de otros sentidos para percibir su entorno. La tortuga marina Dermochelys coriacea es prácticamente ciega en la superficie, al igual que la mayoría de especies de la familia Cheloniidae.

OÍDO

  • En el caso de las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres), el oído es un sentido casi inexistente, el cual se reduce a los sonidos mas bajos de la escala sonora y ha condicionado su percepción de las vibraciones geológicas, delatoras del movimiento de grandes animales a su alrededor.

  • otras especies: En las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas), este sentido se limita únicamente a la detección de los sonidos más bajos del espectro sonoro sobre tierra firme, percibiendo mas a menudo los posibles peligros a través de la vibración del suelo que a través de su oído o vista.
    Esto se debe a que sus tímpanos se han endurecido para percibir con precisión las vibraciones sonoras bajo el agua evitando el dañino efecto de la presión sobre un tímpano más delgado.
    En el agua disfrutan de un oído mucho más agudo, percibiendo un mayor espectro sonoro gracias a la perfecta adaptación de sus gruesos tímpanos, que funcionan con eficacia bajo elementos densos. Ello le permite una audición muy precisa a larga distancia, puesto que las ondas sonoras se expanden mejor en este elemento.
    Sus oídos están a ambos lados de la cabeza, lo que les permite una audición estereofónica, por lo que pueden determinar con precisión la dirección y distancia de la que procede el sonido percibido.
La membrana del tímpano tiene una forma redondeada, y se encuentra en ambos lados de la cabeza

OLFATO

  • Las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) poseen este sentido algo menos afinado, exceptuando algunas especies de los géneros Chelonoidis y Geochelone y sobre todo las especies selváticas, ya que en este entorno húmedo se expanden en mayor medida las partículas olfativas.

  • otras especies: Las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas) y la mayoría de tortugas dulceacuícolas poseen un olfato magnífico que persiste bajo el agua; percibiendo hasta 700 matices olfativos según se ha estimado recientemente de forma poco fiable. También se estima que pueden percibir una molécula olfativa por cada 8.000 partículas de agua.

GUSTO

  • Pocos son los estudios científicos orientados hacia la comprensión de este sentido en los animales, y mucho menos en los quelonios, por lo que apenas sabemos muy poco acerca de cómo perciben las tortugas el sabor de los alimentos, aunque si hay consciencia de que poseen papilas gustativas en la lengua y que perciben los sabores en mayor o menor medida de los alimentos que ingieren.

TACTO


  • La piel de todas las tortugas está saturada de terminaciones nerviosas, Corpúsculos de Krause, Corpúsculos de Meissner, corpúsculos de Ruffini y Corpúsculos de Vater-Pacini, lo cual nos indica que poseen un sentido del tacto muy desarrollado, aunque desconocemos en que grado de sensibilidad. Su amplia gama de Corpúsculos delatan la percepción del contacto, temperatura, humedad, presión y abrasión que las tortugas poseen.
    Es el CAPARAZÓN, al igual que las uñas, la única zona externa que "no resulta sensible" (no es tan asi) a los estímulos externos citados, aunque sus vasos sanguíneos, sistema nervioso y estructura ósea SI son capaces de PERCIBIR el dolor derivado de la fractura, abrasión o lesión de esta zona, presion también. Como dato de color, para comprobar que si tienen sensibilidad en el caparazón, mientras su tortuga este durmiendo coloquen su mano encima del mismo suavemente y van a ver que se despierta, pruebenlo y luego me cuentan.

PERCEPCIÓN Y CONSCIENCIA

  • Debido a la ausencia de Corteza cerebral, los reptiles, quelonios incluidos, carecen de Córtex, región del lóbulo frontal encargada de la percepción de la consciencia, lo cual indica a los biólogos mas radicales que las tortugas no tienen consciencia de su percepción sensorial, y por lo tanto no son conscientes de su propia existencia, actuando como meras máquinas biológicas con reacciones “automáticas” a los estímulos externos.
    La consciencia es considerada en muchos casos un sexto sentido, el cual nos hace conocedores del entorno que nos rodea y de nuestra propia existencia; algunos científicos menos tajantes plantean la posibilidad de que los cerebros primitivos, como el de los reptiles, pueden presentar un tipo de consciencia elemental, generada por un mecanismo que no ha sido identificado o ha pasado desapercibido, pero este es tema de un arduo y controvertida debate.

Resumiendo

En conclusión, las tortugas dulceacuícolas disfrutan de un buen sentido de la vista bidimensional y monocroma bajo el agua que se torna ineficaz en superficie, mientras que las tortugas terrestres poseen una vista aceptable dadas sus circunstancias.
El oído es muy ineficaz para ambos tipos de tortugas en tierra, siendo casi nulo en las Testudinae (Familia que agrupa todas las tortugas terrestres) y mucho mas eficiente bajo el agua en el caso de las tortugas semiacúaticas.
El olfato es muy eficiente en todas las tortugas, especialmente en las Emydidae (Familia que agrupa varias tortugas semiacúaticas) bajo el agua y las tortugas terrestres de hábitats selváticos.
Se intuye que estos reptiles poseen un sentido bien definido del gusto, pero no se han obtenido datos precisos sobre el tema.
Su tacto es muy sofisticado y está muy desarrollado, con infinidad de posibilidades sensoriales, aunque desconocemos con que sensibilidad.
Existe una gran polémica acerca del “sentido de la consciencia” en los reptiles y no hay datos concluyentes al respecto.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Hibernacion de las tortugas


Existe un amplio debate entre expertos acerca de si esta especie efectivamente hiberna o no. Por experiencia personal, los animales que son dejados durante los meses fríos en el exterior suelen contraer enfermedades respiratorias (sintomas: se observan globos de mucosidad en las narinas, ver foto) u otras afecciones (ojos hinchados,etc) relacionadas a la falta de temperatura y mueren. Esto es más probable si el animal no se encuentra en óptimo estado de salud. En general conviene preparar ya en otoño un cajón de madera o algún tipo de recinto de plástico o vidrio en el que puedan pasar en invierno a una temperatura de entre 15º y 20º C, no menos.. Como lo más común es que se sometan a brumación (hibernación activa) hay que dejarles agua disponible, y ocasionalmente alimento. Es aconsejable que durante estos meses se controle cada tanto el estado del animal.

viernes, 20 de julio de 2007

Comportamiento en habitat natural y alimentacion

Habitualmente, las tortugas no se alejan a más de 30m de sus refugios. Sin embargo, en determinados momentos del ciclo vital, las caminatas pueden ser mucho más largas. Por ejemplo, los machos en celo en busca de hembras suelen recorrer hasta 100m diarios, dentro de un territorio mucho más amplio. Para realizar estos desplazamientos, las tortugas se valen de una serie de cuevas a lo largo de las rutas, para guarecerse del calor del mediodía. Otra causa de desplazamientos extensos es la búsqueda de alimentos, durante los periodos de escasez, característicos del terreno desértico en determinadas épocas del año.

Las características áridas del clima, la estacionalidad de las lluvias y la competencia que se establece con el ganado provocan que las tortugas tengan que desplazarse largas distancias para conseguir alimento. Las características áridas del clima, la estacionalidad de las lluvias y la competencia que se establece con el ganado provocan que las tortugas tengan que desplazarse largas distancias para conseguir alimento.

En su alimentación, las tortugas aprecian, particularmente, las plantas cactáceas. Aunque también se alimentan de los frutos desprendidos de los árboles y arbustos, entre los que cabe destacar las vainas maduras de los algarrobos, a las que logran partir con sus picos córneos. De estas leguminosas y de los pastos de gramíneas las tortugas obtienen la mayor parte de los azúcares y proteínas que requieren. La dieta se completa con plantas herbáceas, que suelen brotar tras las lluvias de verano, también con la ingestión de pequeñas piedras que las proveen de calcio. En muchos casos, la alimentación requiere eliminar las espinas que posee buena parte de la vegetación del hábitat de las tortugas. Aquellas son arrancadas con ayuda de las patas. Es frecuente que se queden clavadas en ellas y que se originen infecciones.
El lento metabolismo de las tortugas hace que las transformaciones de los alimentos ingeridos sean muy lentas, por lo que son posibles largos períodos de ayuno. También, pueden prescindir durante mucho tiempo del agua, pues, como parte de su adaptación al hábitat desértico, retienen en la vejiga el agua de la orina.

jueves, 19 de julio de 2007

Pyramiding in Tortoises

One of the biggest problems associated with raising captive-hatched tortoises is pyramiding. Pyramiding is the raising of scutes during active growth periods. As a tortoise grows normally each scute increases in size horizontally thus increasing the overall diameter of each scute and the size of the tortoise. During normal growth this scute enlargement will lead to smooth growth. During periods of little or no growth (such as during brumation/hibernation) a slight ridge or ring will develop.

This ridge is often referred to as a growth ring and in some species can help to establish how old the tortoise is. In a tortoise that is developing pyramiding, this new growth increases the size of the scute in a vertical direction thus raising the scutes. This is not a normal process of growth or shell development. It has rarely been documented in the wild.
This phenomenon of itself doesn’t pose a problem for the tortoise unless dietary deficiencies are also present and have contributed to the pyramiding. Extreme pyramiding in an otherwise healthy tortoise can lessen the ability of a male tortoise to mount the female thereby hindering reproduction.

Scutes that have already exhibited pyramiding cannot be corrected; however, if conditions for shell development are corrected, the new growth can develop in a normal horizontal direction. It appears that the most critical time for pyramiding to develop is during the first year or two. If conditions are correct during the first year or two and pyramiding has not developed, then the chance of pyramiding developing in an older tortoise is greatly reduced even if husbandry conditions are not optimal.

For years there have been a number of opinions on the actual cause of pyramiding. It had been pretty well assumed that excessive protein in the diet was the cause. Other factors including the ratio of calcium-to-phosphorus in the diet, temperature, access to natural light or UVB, dietary fiber and overfeeding were also cited as factors — most probably play a roll to one degree or another.

As husbandry techniques were improved the problem of pyramiding didn’t go away. Tortoises, of course, became much more healthy, and their survival in captivity was greatly enhanced. And the very grotesque pyramiding that we use to see became rare, but the “perfect” captive-raised tortoise was also elusive and rare.


The Protein Question

As it became commonly accepted that protein was causing pyramiding, so to did the idea that protein should be all but eliminated from the diet. To compound the problem, two different methods for determining protein were compared and often assumed to be the same.

One method of determining the percent of protein in a food item includes the water as a percentage of the food. The other method referred to as “dry matter” protein doesn’t include the water as part of the food. The results of the two methods are drastically different. By using the first method the percent of protein in dandelion greens is 2.7 percent. Using the “dry matter” method the same dandelion greens are 18.7 percent protein.

I can compare this methodology of determining the percent of protein to adding a teaspoon of sugar to a glass of lemonade. Let’s say the sugar is 2 percent of the lemonade. Now, I’m concerned that I don’t want to consume a lot of sugar, so I add more water to my lemonade and thus reduce the percentage of sugar in my lemonade to 1 percent. I happily drink the lemonade falsely believing I just cut my sugar intake by 50 percent, but in reality I still got the full teaspoon of sugar. We must be careful and know if the percent of protein is the percent of protein only in the “dry matter” or if it includes water too.

It is important to understand that protein is made up of amino acids, some of which are essential in the diet. As we begin to try and reduce the amount of protein in the diet, we must be very careful that we don’t eliminate the necessary amino acids.


Is Humidity the Key?

Over the years I have tried all kinds of diets only to become more confused when there were no consistent results in eliminating pyramiding. I understood that the diet was extremely important in raising a healthy tortoise, but it didn’t seem to have a whole lot of affect on reducing pyramiding. About five or six years ago, my wife decided to try a new method for rearing hatching tortoises.
She set up two groups of new hatching red-foot tortoises for her experiment. The first group was set up in a plastic shoebox with dry paper towels (low humidity). The second group was set up in a plastic shoebox with moist paper towels (high humidity). The two groups were kept side by side and fed identically.

Within a few months the difference was astounding. The tortoises in the dry setup had the typical pyramiding we see in captive-hatched tortoises. The second group had no pyramiding whatsoever and looked identical to wild-caught tortoises. We began to try increasing the humidity on several other species of tortoises with the same positive results.

I theorized that hatching tortoises in the wild spend most of the time hidden in moist soil, clumps of moist grass or in the bottom of humid burrows. Even desert species spend much of their lives in the bottom of humid burrows.

In January 2001 I presented my work at the International Turtle and Tortoise Symposium held in Vienna, Austria. I was excited to learn that many European tortoise breeders had come to the same conclusion and were beginning to raise hatchlings in an environment with more moisture.

In 2003 the University of Veterinary Medicine in Vienna (Austria) finally quantified the importance of humidity in the environment of hatching tortoises, and also showed in their research that high levels of protein had little affect on pyramiding.

The researches in Vienna theorized that during dry periods when food is scare there is little or no growth in hatching tortoises (pyramiding only develops during periods of growth). During periods when food is plentiful the humidity increases, growth is rapid and pyramiding rare.

The researchers also hypothesized “that during dry conditions, dehydration reduces both intra- and inter-cellular pressures on soft cartilage at the areas of bone growth, which could lead to collapse of the soft tissue and subsequent ossification in the collapsed position.”

Other hobbyists in the United States have confirmed that increased humidity in their experiences plays a very important role in reducing pyramiding in hatchling tortoises.


Pyramid-Free Living

My next goal was to devise a convenient way to raise a tortoise at high humidity without creating problems associated with increased levels of bacteria, fungi and mold. I have experimented with a number of different systems and substrates and have settled on the following system.

First, I’ve found that peat (sphagnum) moss works very well as a moisture-retaining substrate. It has a property that discourages the growth of molds and fungi. It also doesn’t seem to be toxic if ingested and doesn’t impact the gut if eaten. It is also readily available and relatively inexpensive.

For years snake breeders and gecko breeders have used a “moisture chamber” for nesting and to maintain the health of their animals. I have taken the same approach with my hatchling tortoises. I provide a plastic shoebox with an entrance opening cut in the side. I put a 1- to 2-inch-deep layer of slightly moist peat moss inside the shoebox for the tortoises to hide in. The moist peat moss increases the humidity inside the box.

The substrate outside the hidebox can be any commonly used dry substrate. I use dry alfalfa hay with all the thick stems and sticks removed. It is important to separate the dry substrate from the moist substrate in order to prevent the growth of mold or fungi on the dry substrate.

It is also important to provide: water, heat, UVB lighting and a well-balanced diet. The peat moss should be checked routinely for moisture level and regularly replaced with fresh peat moss.

After several years of using this system (moisture chamber), I have been able to consistently produce exceptionally nice captive-hatched tortoises. Under these conditions pyramiding can be eliminated, and my tortoises are active and healthy.

I am sure that there are many other methods that could be employed to increase the moisture and humidity for our hatching tortoises. This is one approach that can be used in your husbandry techniques that has been successful for me.

Reference:
Wiesner, C. S. and Iben, C. 2003. “Influence of environmental humidity and dietary protein on pyramidal growth of carapaces in African spurred tortoises (Geochelone sulcata).” J Anim Physiol a Anim. Nutr. 87:66-74.

jueves, 12 de julio de 2007

Condición Ecológica de la tortuga terrestre argentina

Esta especie se encuentra clasificada como "vulnerable" en el Apéndice II de CITES y en la Lista Roja de Animales Amenazados de la IUCN debido a la incesantre presión ejercida sobre las poblaciones en Argentina. Además está protegida por la Dirección de Fauna Nacional y su comercialización en el país es ilegal.
Las amenazas más importante que debe afrontar esta especie son la destrucción del hábitat y el tráfico de fauna, siendo éste último el que mayor impacto causa en las poblaciones salvajes. Muy pocas salen de Argentina y paraguay. Mientras cerca de 75.000 tortugas son capturadas anualmente en Argentina, sólo 3.000 son exportadas a Chile, Dinamarca, Japón, Alemania, Estados Unidos, los Países Bajos y Uruguay. De las que son comercializadas en Argentina, se estima que el 32% muere en su primer año de cautiverio debido a cuidados inadecuados o stress (falta de adaptación)..
Otro factor que afecta a esta tortuga es su baja tasa de reproducción. Realizan una o dos puestas de entre uno y seis huevos cada una. La incubación es bastante prolongada, de entre 125 a 365 días.

martes, 3 de julio de 2007

Tráfico de tortugas y fauna en Argentina


Nuestro país; como muchos países subdesarrollados y con gran biodiversidad es uno de los lugares donde el tráfico de fauna hace estragos. Estamos incluidos entre los países productores. Los países desarrollados son los países consumidores, los que compran los especímenes (no usamos las palabras exportador e importador porque las mismas se usan solamente en caso de "importación-exportación legal", que también existe). El único país que posee ambas categorías (productor y consumidor) es Australia.

El tráfico produce en nuestro país un movimiento de al menos U$S 150.000.000 (según la Policía Aeronáutica puede llegar hasta al menos los U$S 400.000.000, según otros datos). Es de aclarar que este tráfico al ser ilegal no genera divisas al país sino que simplemente genera ganancias a los pocos particulares involucrados en la actividad.

El tráfico comienza en regiones rurales marginales, alejadas de los centros urbanos donde sus habitantes, en general en condiciones de extrema pobreza, realizan dicho tipo de caza como una forma de subsistir. Esta actividad es mucho mayor en el norte de nuestro país por su mayor biodiversidad. Si bien la caza de animales para su tráfico es una forma de subsistencia para los cazadores, esta actividad a la larga va afectando la ecología del lugar donde habitan, produciendo el exterminio de las especies que cazan (y a la vez otras asociadas a ellas) condenando a la zona a la extinción de su fauna -a veces también flora- en pocas décadas.

Al cazador se le paga una suma ínfima por cada captura, por ejemplo: en Santiago del Estero al cazador se le abonan U$S 0,38 por tortuga (cazan cerca de 20 al mes por persona) y en New York esa misma Tortuga se vende en U$S 35,00 un precio modesto ya que el comercio de especies se rige por el principio de "cuanto más raro, más caro". En Europa algunas especies de papagayos se pagan más de U$S 10.000,00.
Uno de cada diez animales cazados llega vivo a su destino, lo que no le garantiza mayores posibilidades de vida ya que se calcula que de las tortugas en cautiverio el 80 % muere antes de los tres años de edad. Los animales mas requeridos son los loros, papagayos, monos y tortugas.

Nuestro país está suscripto a la Convención Internacional sobre Comercio de Especies de Fauna y Flora silvestres amenazadas (Cites). La CITES establece distintas categorías para las especies según el grado de peligro en que se encuentren. El apéndice I, incluye a las especies que están en peligro de extinción por lo cual queda prohibido su comercio entre todos los países signatarios de la convención.

Dicha prohibición se refiere al comercio internacional y se incorpora a la Ley de Fauna (22421/81), que prohíbe la venta en el país de ejemplares de la fauna autóctona. Esta ley fue reglamentada por el decreto 666/87. Este decreto se hace extensivo hasta las especies silvestres que se hallen en grave retroceso numérico, regula el modo en que debe procederse al tránsito interno dentro del país de los animales que se van a exportar y a la documentación que los mismos deben poseer. Todo animal que se exporte o que se venda dentro del país (para el caso de animales de criadero o importados) debe tener una documentación llamada "guía" que identifica al animal desde su origen. A su vez, el mismo decreto determina que la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable debe promover planes y programas tendientes a asegurar la protección de estas especies y de su hábitat específico.

Se trata no sólo de cuidar las especies sino el hábitat todo, ya que muchas especies además de su caza ilegal se ven amenazadas por la destrucción de su medio: desmontes, avance del ganado, etc. Esto pasa por ejemplo, con el emblemático Yaguareté, que si bien poco es lo que se caza para traficarlo por su piel (ya que las pieles de felinos manchados no tienen un precio alto en el mercado) la destrucción de su hábitat lo lleva a merodear cerca de los campos de ganado, lo que le asegura su muerte.

Actualmente se llevan a cabo proyectos de reproducción de animales en cautiverio utilizando incluso los mismos ejemplares decomisados que ya no podrán volver a la naturaleza.

Especies autóctonas incluidas en CITES- Apéndice I:Todos los felinos manchados (yaguareté, ocelote, etc.), guacamayo azul, yacaré overo, tortuga falsa carey, tortuga verde, tortuga laud, ñandú petiso cordillerano, harpía, yacutinga, chorlo boreal, guacamayo amarillo, loro cara roja, tatú carreta pichiciego menor, y mayor, zorro rabón, lobito de río, nutria patagónica, nutria marina, lobo gargantilla, yaguarundí, chancho quimielero, vicuña, venado de las pampas, ciervo de los pantanos, huemul, huemul del norte, chinchilla chica y grande, ballena jorobada, ballena azul, ballena austral, tapalcuá panza clara, aguila viuda, guacamayo verde, maracaná afeitado, catita cabecita roja, cóndor andino, quirquincho de la puna, mulita orejuda, tuco-tuco jujeño, pudú.
fuente:Barrameda.com

sábado, 16 de junio de 2007

Geochelone chilensis y cya


La llamada tortuga de tierra argentina (Chelonoides chilensis) fue descrita 1870 por el zoólogo Gray, a partir de unos ejemplares procedentes de puertos chilenos, de ahí su nombre específico en latín. Sin embargo, con el paso de los años se supo que no hay tortugas en Chile, por lo que la controversia acerca de la nomenclatura acompaña a la especie desde su identificación. Otras variedades de tortugas argentinas han generado problemas taxonómicos, ya que existe disparidad de opiniones sobre la clasificación de lo que se denominó "complejo chilensis". En efecto, en 1973 Freiberg describió otras dos variedades taxonómicas (taxones) muy cercanas a la chilensis: la tortuga de tierra patagónica (Chelonoides donosobarrosi) y la tortuga de tierra cuyana (Chelonoides petersi). Para algunos autores, estas tortugas no serían más que variedades de la C. chilensis; mientras que otros les otorgan la categoría de subespecies e, incluso, de especie. En los últimos años, estudios de la estructura de los huesos de esas tortugas parecen confirmar las diferencias existentes entre C. chilensis y C. donosobarrosi. El hecho de que las tres tortugas se comporten como simpátricas -es decir, ocupan simultáneamente el mismo territorio- en aquellos lugares en que superponen sus áreas de distribución aumenta la complejidad del problema de su clasificación taxonómica.

Estas tortugas, auténticas reliquias australes del género Chelonoides, presentan las mayores afinidades con las tortugas gigantes de las Islas Galápagos (Chelonoides elephantopus o CheIonoides nigra). Integran el mismo conjunto al que pertenece el género Gopherus de los desiertos de México y sur de los Estados Unidos. En todos estos casos, constituyen formas que han alcanzado un elevado grado de adaptación a los ambientes áridos donde viven.

lunes, 11 de junio de 2007

Hibernacion


Para conocer un poco mas acerca de las costumbres de nuestra tortuga argentina en su habitat natural y poder comprenderlas mejor

Las tortugas son animales poiquilotermos, porque su temperatura corporal está determinada por la del ambiente en que viven. Este se caracteriza por marcadas diferencias entre las estaciones del año, y entre el día y la noche. Por eso, durante el otoño y el invierno las tortugas hibernan, para ello se alojan en cuevas que ellas mismas excavan y que, en ocasiones, pueden reunir a varios ejemplares. Salvo contadas excepciones, motivadas por algún período de buen tiempo, es muy raro que abandonen los refugios invernales hasta la llegada de la primavera. Por las mismas razones que llevan a la hibernación, las tortugas se ven obligadas a estivar -entran en un estado de letargo, durante las horas de máximo calor de los días veraniegos-. Con este fin, se refugian en pequeñas cuevas superficiales y de uso individual, también, excavadas por ellas. Estos lugares, además, son utilizados para protegerse del descenso nocturno de la temperatura, habitual en las zonas áridas. Las tortugas de tierra despliegan la máxima actividad en la primavera y en las horas previas al mediodía. Durante esta estación, el 85% de los individuos se encuentra fuera de las cuevas, en comparación con el 30% que se detecta en verano.